El comportamiento reciente del peso colombiano ha sorprendido a los mercados financieros de la región. Durante septiembre y octubre de 2025, la divisa nacional se fortaleció frente al dólar y se ubicó de manera consistente por debajo de los $4.000.
Este repunte lo consolidó como el peso más sólido de América Latina, superando a monedas históricamente estables como el real brasileño y el peso mexicano, y ubicándose apenas detrás del sol peruano en términos de apreciación.
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Factores que explican la revaluación
El ascenso del peso colombiano no responde a un único elemento, sino a la confluencia de situaciones externas e internas. En el frente internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos redujo su rango de tasas de interés hasta niveles de entre 4% y 4,25%, lo que abrió la puerta a un entorno más favorable para los mercados emergentes.

Al mismo tiempo, la debilidad del euro, producto de la incertidumbre política en Francia y la ralentización económica en la zona euro, contribuyó a que el dólar perdiera fuerza globalmente.
A ello se sumó un factor adicional: la incertidumbre por el posible cierre del Gobierno estadounidense, lo que elevó la demanda por activos refugio como el oro, cuyo precio superó los USD 4.000 por onza. Este contexto debilitó al dólar frente a varias divisas emergentes, entre ellas el peso colombiano, que se revaluó cerca de un 13% en comparación con otras monedas.
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Política fiscal y monetaria: la otra cara del fortalecimiento
En el plano interno, las decisiones fiscales y monetarias desempeñaron un papel determinante. El Ministerio de Hacienda aprovechó la disponibilidad de dólares para realizar operaciones de cobertura y recompra de bonos, lo que permitió reducir la presión sobre la deuda pública. “La confianza en el manejo técnico de la deuda se refleja en tasas externas más bajas”, señaló recientemente el ministro Germán Ávila Plazas.
Por su parte, el Banco de la República mantuvo la tasa de interés de referencia en 9,25%. Sin embargo, al interior de la Junta Directiva persisten voces que piden acelerar los recortes. Un grupo de codirectores advierte que un ritmo demasiado conservador podría perjudicar la economía real, dado que un peso fuerte limita la competitividad de los sectores productivos.

Impacto en exportaciones y sectores productivos
Si bien la revaluación beneficia al Estado en materia de deuda y abarata las importaciones, el panorama no es tan alentador para los exportadores.
La Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) ha manifestado su preocupación por la caída de la rentabilidad en sectores agrícolas, agroindustriales y manufactureros. Javier Díaz, presidente del gremio, advirtió que “un dólar en niveles por debajo de $4.000 afecta directamente a la capacidad exportadora, sobre todo en un contexto donde la inflación todavía no cede”.
En contraste, aquellas empresas que dependen en gran medida de insumos importados han encontrado cierto alivio, ya que los costos de esos insumos disminuyeron con la apreciación del peso. Aun así, la alerta persiste en sectores clave como el cafetero, el textil y el agroindustrial, que dependen de la competitividad externa para sostener el empleo y los ingresos.
Un panorama regional con matices
El caso colombiano no es aislado. El real brasileño y el peso mexicano también mostraron avances frente al dólar, aunque de menor magnitud. La excepción fue el peso argentino, que continuó perdiendo valor en un contexto de alta inflación y crisis macroeconómica.
Analistas internacionales, como Andrés Pardo de XP Investments, resaltan que la situación colombiana está ligada al flujo constante de inversión hacia América Latina. No obstante, advierten que la sostenibilidad del peso en estos niveles dependerá de la disciplina fiscal y de cómo el Gobierno decida monetizar sus recursos.
Perspectivas a corto y mediano plazo
El fortalecimiento del peso colombiano abre un debate sobre sus implicaciones. Por un lado, reduce el costo de la deuda externa y genera alivio en el pago de importaciones, aspectos que el Gobierno presenta como un logro. Por otro, los expertos advierten que una moneda sobrevaluada puede convertirse en un obstáculo para la diversificación productiva y la estabilidad de sectores intensivos en exportaciones.
La inflación, que en septiembre se situó en 5,18%, sigue por encima de la meta oficial y representa un desafío adicional. De mantenerse el escenario actual, los analistas proyectan que el tipo de cambio se moverá entre $3.850 y $3.890 en los próximos días, aunque no descartan ajustes en caso de un cambio brusco en el panorama internacional.
Reflexión final
El peso colombiano atraviesa un momento histórico al consolidarse como la divisa más fuerte de la región. Sin embargo, su fortaleza plantea interrogantes: ¿podrá sostenerse en el tiempo sin afectar la competitividad exportadora? ¿Habrá margen para coordinar de manera más eficaz la política fiscal y monetaria? Lo cierto es que el país se enfrenta a un reto de equilibrio: aprovechar los beneficios de la revaluación sin descuidar a los sectores productivos que sostienen la economía real.
Fuente: Infobae.com



