Nuevo enfoque del PAE: más cobertura para primera infancia y ruralidad, con alimentos preparados y compra local.
el Gobierno nacional oficializó un ajuste que busca que la alimentación escolar sea más justa, saludable y cercana a cada territorio.
La medida quedó definida en la Resolución 003 de 2026, que actualiza lineamientos y marca un cambio en lo que se prioriza, cómo se atiende a los estudiantes y qué tanto participa la comunidad.
Este nuevo enfoque pone el centro en la niñez, en la ruralidad y en la pertinencia cultural de los alimentos, con decisiones que impactan el día a día de colegios y familias.
Nuevo enfoque con prioridad total a la primera infancia
Uno de los puntos más visibles es la atención preferente a más de 550.000 niñas y niños del segundo ciclo de educación inicial: prejardín, jardín y transición.
La apuesta reconoce que una alimentación adecuada en los primeros años es clave para el desarrollo integral y para sostener la permanencia escolar desde el arranque.
En esa línea, la focalización se orienta a que esta población quede en primer lugar dentro de la planeación y la cobertura.
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Almuerzo para sedes rurales en zonas de difícil acceso
El nuevo enfoque también refuerza lo rural con una medida concreta: cerca de 300.000 niñas, niños, jóvenes y adolescentes en sedes ubicadas en zonas apartadas recibirán un complemento tipo almuerzo.
La decisión responde a realidades de movilidad, distancia y condiciones sociales que, en muchos territorios, hacen que el acceso a una alimentación completa sea más difícil.
Con esto, la ruralidad deja de quedar “al final de la fila” y pasa a tener un lugar claro dentro de las prioridades.
Menos modalidad industrializada, con plazo máximo hasta 2030
Otro cambio de fondo es el compromiso de desmontar progresivamente la modalidad industrializada, con un plazo máximo hasta 2030.
Las entidades territoriales deberán adelantar gestiones para migrar hacia alternativas que permitan alimentos más frescos y pertinentes, como la preparación en sitio o el “caliente transportado”, según las capacidades locales.
Aquí se abre espacio para fortalecer la compra local y la diversidad alimentaria ajustada a la cultura de cada región.
Participación ciudadana, control social y empleo más digno
Los lineamientos fortalecen la participación ciudadana y el control social en los territorios, buscando que la vigilancia comunitaria tenga un papel real y no solo simbólico.
Además, se impulsa la formalización laboral de quienes manipulan alimentos: para 2026 se plantea que el 50 % esté vinculado con contratos formales de manera progresiva.
Este punto apunta a dignificar un trabajo clave que sostiene la operación diaria en miles de sedes educativas.
Tiendas escolares y entornos de alimentación saludable
El comedor y las tiendas escolares se entienden como espacios de educación alimentaria, por eso se plantean medidas para reducir el consumo de ultraprocesados y limitar productos altos en sodio, grasas y azúcares.
La idea es que la oferta sea variada y saludable, y que no compita con el consumo del complemento alimentario entregado en la jornada escolar.
Para orientaciones locales en Bogotá, también se sugiere revisar la página principal de la UApA.
Si alguien viene siguiendo temas sociales y cree que esto se consulta como el sisbén, vale aclarar que aquí se trata de lineamientos operativos y de cobertura dentro del sistema educativo oficial.
En síntesis, el nuevo enfoque busca que la alimentación escolar no sea solo entrega, sino una política con dignidad, equidad territorial y mayor bienestar para la niñez y adolescencia.
Fuente: Alimentos para Aprender.

