En la noche del 29 de diciembre de 2025, el presidente Gustavo Petro confirmó por decreto el nuevo valor que regirá como salario mínimo 2026 bajo un enfoque que el Gobierno ha llamado “salario mínimo vital familiar”.
La cifra, presentada como un ajuste que busca mejorar el ingreso “real” (descontando la inflación), marca un giro en la forma de explicar el aumento: ya no se trata solo de una negociación entre productividad e inflación, sino de un cálculo ligado a lo que una familia necesita para sostener una vida digna.
Lea también: Calendario DIAN 2026: plazos para declarar y pagar renta, IVA, retención, SIMPLE y más según NIT y días hábiles
¿Cuál es el nuevo salario mínimo 2026?
Según lo anunciado en la alocución presidencial, el salario mínimo 2026 queda en:
- $2.000.000 incluyendo auxilio de transporte.
- $1.746.882 como base sin auxilio de transporte (cifra mencionada dentro del mismo marco del decreto y divulgada por varios reportes).
- En términos porcentuales, la decisión se informó como un aumento nominal alrededor del 23%, con referencias puntuales al 23,7% en la comunicación pública del anuncio.
El concepto clave: del “mínimo” al “vital familiar”
El presidente insistió en que el salario no debería verse únicamente como un “costo” empresarial, sino como el ingreso que mueve la economía desde abajo: consumo en tiendas de barrio, restaurantes, transporte, pequeños comercios y actividades de economía popular.
Bajo esa lógica, el aumento no solo impacta a quienes ganan exactamente el mínimo; también empuja ajustes en sueldos cercanos y dinamiza la demanda en el mercado interno.
La novedad del discurso es la apuesta por el salario mínimo vital familiar, un concepto que el Gobierno ha explicado como un mandato constitucional que busca garantizar condiciones materiales mínimas para la vida en familia, y que se conecta con debates internacionales sobre salario digno.
Desde Presidencia se venía anunciando que el ajuste tendría en cuenta la “canasta mínima vital” y ese enfoque de “salario vital familiar”.
También el Ministerio de Hacienda ha presentado públicamente esta idea como un cambio de enfoque: medir la política salarial por su capacidad real de sostener vida digna, no solo por la fórmula tradicional de variables macroeconómicas.
Lea aquí: Calendario escolar 2026: fechas de regreso a clases y vacaciones en las regiones de Colombia
¿Cómo justificó el Gobierno la cifra?
En tu transcripción, Petro explica que el cálculo se apoya en una aproximación “promedio” del hogar colombiano:
- Tamaño familiar promedio: alrededor de 3,4 integrantes.
- Personas que trabajan por familia (promedio): cerca de 1,5.
- Costo estimado de la canasta familiar: “3 millones y pico”, según el planteamiento expuesto en la alocución.
La lógica del anuncio es sencilla: si una familia necesita cubrir una canasta básica y, en promedio, hay 1,5 trabajadores por hogar, entonces el ingreso mínimo por trabajador debería acercarse al umbral que permita sostener esa canasta en condiciones de dignidad. Ese es el corazón del argumento del “salario vital”.
Puede leer: Festivos 2026 en Colombia: calendario de fechas y días especiales
El impacto que Petro proyecta: consumo, empleo y desigualdad
El Presidente defendió el incremento afirmando que un mayor ingreso fortalece la demanda agregada: cuando el hogar tiene más capacidad de compra, el comercio vende más, se mueve la producción y aumenta la necesidad de contratar. En esa visión, el salario mínimo no “paraliza” la economía; al contrario, la acelera desde el consumo cotidiano.
Al mismo tiempo, reconoció que habrá debate: sectores empresariales y críticos suelen advertir riesgos sobre informalidad, costos y empleo, especialmente para pequeñas y medianas empresas. De hecho, gremios como la SAC ya venían expresando preocupación frente a un aumento en el rango del 23%.
El punto de choque, entonces, queda planteado así: el Gobierno apuesta por un aumento fuerte para mejorar poder adquisitivo y reducir desigualdad, mientras parte del sector productivo teme que el ajuste presione costos y termine empujando informalidad en algunos sectores.
¿Qué deben tener en cuenta trabajadores y empleadores?
El valor oficial se aplicará desde el 1 de enero de 2026, como ocurre cada año con el salario mínimo.
Quienes devengan el mínimo deben revisar su primera nómina de 2026 y verificar que el pago refleje el nuevo monto, según corresponda a su caso (con o sin auxilio, dependiendo de las condiciones laborales).
Para empleadores, el cambio impacta costos asociados (aportes y prestaciones), por lo que conviene anticipar ajustes de nómina y presupuestos.

